Mirar las estrellas puede desviar nuestra atención de, digamos, “asuntos más terrenales”; pero que duda cabe que elevar nuestra mirada al universo y contemplar su gran belleza y magnitud amen de proporcionarnos multitud de momentos agradables, servirá de acicate a nuestra innata curiosidad, nos acercará al siempre ignoto y extraño universo que nos rodea, y nos hará formularnos innumerables preguntas no ya sobre ese basto espacio, sino sobre nosotros mismos, nuestra existencia y el lugar que ocupamos en tan maravilloso espectáculo. En los convulsos tiempos que nos ha tocado vivir, dichas preguntas pueden en principio parecer banales, ¿a quién demonios puede importarle la posición, magnitud o brillo de tal o cuál estrella cuando el problema que me acucia es que dinero voy a llevar a mi casa mañana? Sin tratar de desviar un ápice la atención de tan lamentable situación, y manteniendo siempre los pies en el suelo, mirar el universo nos alejará por unos instantes de ese terrible problema que nos asfixia sin ningún tipo de compasión. Ciertamente esa no es la solución, pero al menos alejará, aunque solo sea unos instantes, nuestra agitada mente de tan arduo conflicto, proporcionándonos unos instantes de paz y sosiego, tan necesarios hoy en día; y quien sabe, quizá la estimulación de nuestra inteligencia (eso que nos hace diferentes del resto de seres vivos), nos proporcione una mejor y más amplia visión de nuestros conflictos ayudándonos en la forma de enfrentarlos y, por qué no, superarlos.
Lo que aquí os presento en una visión en conjunto del universo visto desde nuestro querido pueblo. No se trata de un tratado de astronomía en toda la extensión de la palabra, lamentablemente mis conocimientos no llegan a tanto, pero si será una forma de empezar a reconocer las constelaciones a simple vista. Cuando no se es ducho en la materia, uno mira el universo estrellado en una noche propicia para ello y enseguida se pierde, parece como si las estrellas se negasen a agruparse para que podamos observar tal, o cual constelación, y esto en principio puede parecer frustrante. En cambio, cuando nuestros conocimientos aumentan se da la situación contraria, al mirar al universo parece como si las estrellas por si solas se agrupasen en las constelaciones, y como por arte de magia todas y cada una de las constelaciones aparecen claras a nuestra vista. Podremos desviar nuestra mirada hacia el suelo, y al volverla a dirigir hacia arriba, que al instante vuelven las estrellas a agruparse tal y como esperábamos. Esto, como todo en esta vida, se consigue con la práctica y con los conocimientos. Todo lo que necesitáis son vuestros ojos y un poco de tiempo para observar. Como mucho, si queréis mejorar un poco la visión del universo, os bastará con unos prismáticos, no hace falta que sean de muchos aumentos, al revés, normalmente a más aumentos más peso y si no poséis un trípode de apoyo la observación sosteniéndolos con las manos se hace pesada. Además, a más aumentos, menor será la porción de cielo que observareis.
Por lo general todos, o casi todos, conocemos e identificamos las constelaciones más conocidas como la osa mayor, la osa menor, etc., pero he querido comenzar con una que a mi parecer es de las más hermosas y fáciles de reconocer. Se trata de la constelación de Orión o El cazador. Dicha constelación es visible en este tiempo desde Jaraíz, y los dibujos que de ella vais a ver han sido sacados de un programa informático de nombre Stellarium, (si a algunos os interesa os dejo el link de su página web desde podréis acceder a su descarga, es gratuito:
http://www.stellarium.org/es/) usando como lugar de observación las coordenadas de Jaraíz, a las 22:00 horas.
ORIÓN:
La constelación de Orión, quizás sea la más conocida ya que es visible desde ambos hemisferios terrestres. En nuestro hemisferio (Norte), Orión es visible durante todo el invierno.

Figura 1: Orión (recuadro) vista desde Jaraíz hoy 7 de marzo de 2012 a las 22:00 horas. Para que resulte más fácil observarla os he señalado con una flecha la posición del Sur geográfico, Orión (a las 22:00 h) se halla a unos 21º al oeste del Sur geográfico, y a unos 26º de altitud sobre el horizonte.

Figura 2: Vista de ampliada de Orión tal y como puede verse desde Jaraíz

Figura 3: Vista ampliada de Orión con las líneas de delimitación y sus estrellas más importantes.
Estrellas más importantes:
1- Beltegeuse (Alfa Orionis): Supergigante roja. Distancia: 427 años luz. Magnitud: 0´45
2- Bellatrix (Gamma Orionis): Gigante azul. Distancia 243 años luz. Magnitud 1´60
3-Rigel (Beta Orionis): Sistema estelar triple (es decir se trata de 3 estrellas y no una), la más importante es una gigante azul. Distancia: 772 años luz. Magnitud 0´15
4-Saiph (Kappa Orionis): Distancia 721 años luz. Magnitud: 2´05
5- Alnitak (Zeta Orionis): Sistema estelar triple: Distancia 817 años luz. Magnitud: 1´85
6-Alnilam (Épsilon Orionis): Supergigante azul. La más brillante de las tres estrellas que componen el llamado cinturón de Orión. Distancia: 1342 años luz. Magnitud 1´65
7-Mintaka (Delta Orionis): Estrella múltiple. Distancia 916 años luz. Magnitud 2´40
Datos de la constelación (Estrellas más importantes)
Estrella más brillante: Rigel (0´15)
Estrella más cercana: Bellatrix (243 años luz)
Estrella más lejana: Alnilam (1342 años luz.
ORIÓN EN LA MITOLOGÍA.
Orión, gigante mitológico.
El anciano rey de Beocia Hirieo no podía tener hijos, y deseaba con todas sus fuerzas tener uno. En cierta ocasión, los dioses visitaron a Hirieo en su casa, en agradecimiento por la hospitalidad que el anciano monarca les dispenso, le concedieron su deseo. Para ello Zeus, Hermes y Poseidon orinaron en la piel del buey que Hirieo les había ofrecido como ágape. Ordenaron a Hirieo que enterrara la piel y a los nueve meses nació Orión, nombre que procede de los orines de los dioses que lo habían engendrado.
Según cuenta la leyenda, Orión acosaba a las Pléyades (hijas de Atlas y Pléyone) por lo que Zeus, rey de los dioses, decidió colocarlas en el cielo, y hasta allí se fue Orión que aún hoy sigue acosándolas.
PD: La hora indicada para ver la constelación es la que marcan vuestros relojes, no se trata del tiempo sideral, universal o cualquier otro. Orión no solo es visible a las 22:00 sino a lo largo de casi toda la noche, he puesto esa hora en concreto para que os situéis, más tarde o más temprano Orión sigue siendo visible, pero lógicamente en posiciones distintas a la indicada para esa hora concreta.
La magnitud de una estrella expresa cuan brillante es la misma en nuestro cielo. A mayor magnitud menor es el brillo de la estrella en cuestión. Es decir, una estrella de cuya magnitud sea 2 es menos brillante que otra cuya magnitud es 1, y esta última es menos brillante que otra cuya magnitud sea -2.
¡Saludos!